Nuestra práctica de desarrollo aspira a construir efectivas piezas de software donde las tareas repetitivas y anodinas sean realizadas automáticamente y los desarrolladores puedan dedicarse a lo que realmente importa.

Lo hemos conseguido subiendonos sobre los hombros de los gigantes que nos han precedido. Gente como Dewayne Perry y Alexander Wolf nos enseñó el valor de la Arquitectura del Software. Jim Waldo nos abrió los ojos sobre la complejidad de la programación distribuida. Roy Fielding nos hizo admirar la belleza en la sencillez de HTTP y el estilo arquitectural REST, los fundamentos de la World Wide Web. Bill Joy nos hace sentir humildes después de ver sus contribuciones a BSD UNIX, Java, Solaris o vi. Gracias a Martin Fowler ya no escribimos código, ahora refactorizamos. El pragmatismo y la productividad no serían palabras de primera línea si no fuera por Neal Ford.

Todos ellos, junto a muchos otros, han hecho que busquemos eliminar la complejidad innecesaria alineandonos con el dicho de Antoine de Saint-Exupéry:

"La perfección se alcanza, no cuando no hay nada más que añadir, sino cuando ya no queda nada más que quitar"
JavajQueryGoogle AppsOracle
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AndroidHTML5DropboxSpring
iOSgrailsTwitterStruts
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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